Le confesé que me gustaba, claro que adaptado a la situación. No fue una confesión y tampoco exactamente le dije que me "gustaba". Hubo una respuesta y decidí verlo de nuevo.
Fue el 25 de junio. Yo estaba nerviosa y no había comido nada; Él llegó más tarde de lo que había dicho y ya había almorzado. Me acuerdo que me pidió un cepillo y pasta de dientes. *qué detalle! Se iba a poner lindo para mí*
Y llegó. Nerviosa? Me quedaba corto el adjetivo. Lo fui a buscar a la parada -me preguntó qué colectivo lo acercaba, le dije 5 líneas diferentes y Él eligió la más complicada: el 165- Me saludó con un abrazo y yo moría de vergüenza.
Hablamos un rato y los nervios eran cada vez más. Me regaló unos Ferrero Rocher, con eso cortamos un poco el clima de nervios. Me invitó, en mi propia casa, a mi habitación. Me dijo que me pudiera cómoda y me invitó a recostarme con él.
Lo que pasó después prefiero guardarlo en mi cabeza, no porque haya sido para olvidar, sino todo lo contrario. Fue tan mágico que quiero reservarlo sólo para mí. Para mí y para Él.
Sentí cariño, sentí amor. Recostada a su lado haciéndole caricias en el pelo, recorriendo con mis manos sus brazos y su pecho, su mano contra la mía, sus manos grandes y brutas haciéndome delicadas caricias sobre la piel.
Yo no buscaba enamorarme, no.
Compramos facturas y preparé café. Mientras estaba en la cocina me contó tantas cosas que no las recuerdo, excepto una. Tiene un hijo y no quería tener más.
Charlamos -Él habló- mientras tomábamos café. Más tarde lo acompañe a la parada del 165 (claro, no quería saber nada con tomarse otra línea). Cuando me saludó creí que iba a despedirme con un beso y sin embargo me dio un abrazo y un beso en el cachete y me dijo "nos vemos chavita".
Yo no quería enamorarme, no.
Traté de no mandarle mensaje pronto, de hecho no me acuerdo cuánto tiempo pasó pero creo que le dije alguna cosa sin importancia, solo para decirle algo.
Más adelante quedamos en vernos de nuevo. *por qué? Qué tenía Él?* Me había gustado su forma de ser, su manera de hablar, sus besos, sus abrazos, sus caricias, su sonrisa.
"Podríamos vernos el jueves próximo. Qué te parece?"
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