Ese jueves no me iba a pasar lo mismo de la semana anterior; almorcé antes de que llegara. Me avisó que llegaría más tarde - *uf! menos mal, así podía hacer la digestión tranquila, sin nervios* - le dije que no había problema, que iba a comer algo tranqui mientras lo esperaba.
Llegó a la hora que me había dicho que llegaría (con atraso y todo); volví a buscarlo a la parada del colectivo. Me saludó con un abrazo cuando me vio, pero no hubo beso - amague, otra vez -. Esta vez había venido con su guitarra; al principio no pregunté, me daba un poco de vergüenza preguntarle por qué había viajado 90 km con una guitarra al hombro. Lo dejé pasar. Del bolsillo de la funda volvió a sacar un paquete de Ferrero Rocher - pequeños grandes detalles, si los hay - y me lo dio. "Me vas a hacer engordar". Pero a Él no le molestaban mis kilos de más; le gusté como era.
De nuevo los nervios me ganaron y no podía dejar de hablarle en el comedor, hasta que Él volvió a invitarme a recostarme a su lado.
Esta vez fue distinta, fue aún mejor que la anterior. Sentí amor, sin enamoramiento (todavía), me sentía bien; no me sentía vacía. Quedarme recostada a su lado, mirándolo, recorriendo su pelo con mis manos, riendo(nos), escuchando música, comiendo los bombones que me había traído. Fue especial. No me enamoré; sentí amor. Quise volver a verlo incluso antes de que se fuera en el 165.
Ese día preparé brownie casero y lo invité a tomar mates. Seguimos charlando (esta vez hablé un poco más) y tomando mates la-va-dí-si-mos, se notaba que lo había preparado yo.
Eran las 18hs y ya había oscurecido, yo tenía que irme a la facultad a atender a mi paciente que seguramente llegaría antes que yo. Esta vez no lo acompañé a la parada, Él ya sabía donde era y estaba seguro que no se iba a perder. Nos despedimos en la puerta de mi casa con un beso en la mejilla, otra vez.
Él se fue para un lado y yo para el lado contrario. No le mandé mensaje; esperé a que Él me mandara.. Y lo hizo.
Estaba contenta, me sentía bien; pero tenía miedo. Sentía las ganas y la necesidad de hablar con Él; pero tenía miedo.
Miedo? Hacía mucho no sentía eso. Miedo al dolor. Miedo a salir lastimada. Miedo.
Miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario